Mucho es lo que se ha hablado sobre el hidrógeno como fuente de energía, y mucho queda por hablar, excribir y criticar. Veamos en pr¡imer lugar una somera descripción de la principal aplicación a la vista: las celdas de combustible, o “fuel cells”, que producen energía eléctrica mediante una reacción electroquímica.
Las baterías que conocemos son almacenes, que se llenan de electricidad y nos duran un tiempo. La técnica se conoce desde que Volta, hace la porra de años, consiguió generar electricidad a partir de dos reacciones químicas, una de oxidación y otra de reducción. Si ponemos como ejemplo las baterías de coche, pero las de antes a base de ácido y plomo, el fundamento es la reacción de oxido-reducción del plomo en medio ácido. Una de las reacciones (no se cúal, la verdad, siempre se me han dado mal las dualidades) genera electricidad, la otra la consume. Pero como la reacción es reversible, mediante la introducción de electricidad se “carga” la batería (con una dinamo, por ejemplo), que no es más que producir el compuesto químico que almacena electrones. En este caso, el plomo en su forma metálica.
Y claro, a alguien se le encendió la luz y pensó: ¿que pasaría si pongo plomo continuamente?
!!!!NO HABRÍA QUE RECARGAR!!!!!
Pero llevarlo a la práctica no es tan fácil. De entrada se necesita algo que podamos poner en continuo, de manera fácil. Y aquí llega el hidrógeno: fácil de poner, en la reacción se produce agua y el rendimiento teórico es de nada más y nada menos que del 100% (Y NO ES BROMA).
Para la celda de combustible, como para una batería, se necesitan dos polos, ánodo y cátodo, pero no me preguntéis cúal es cúal. Baste saber que en uno el hidrógeno se oxida a protones y en el otro el oxígeno se reduce a anión óxido.
Y entonces, si es tan bueno, ¿por qué no se pone ya mismo en práctica?. Podríamos hablar de mitos, como el motor de agua porque de hecho una celda de combustible de hidrógeno produce agua, y los reactivos pueden salir del agua. Y aquí entra, después del tremendo rollo, el objeto de este artículo: los retos.
El primero, eso de que la OPEP compró el motor de agua y lo tiene oculto no tiene mucho fundamento, no me ocuparé más.
El combustible, hidrógeno, presenta dos serios inconvenientes:
- no es fácil de obtener, y de hecho actualmente se saca por reformado de vapor de gas natural o naftas (gasolinas), que ya puestos se pueden quedar en directo.
- es aún más dificil de almacenar: en botellas de 50 l a 200 bar, los pepinos de toda la vida, hay como para ir a la compra y poco más, y tampoco hay mucha gente que le guste ir sentao en una bomba.
Existen además otros inconvenientes, que son retos desde un punto de vista innovativo, tales como:
- encontrar nuevos catalizadores (sí, la cosa es catalítica), ya que actualmente se utiliza platino, pero no hay suficiente en el mundo ni siquiera para mover la mitad de los coches que circulan a fecha de hoy
- sustituir el hidrógeno por otros compuestos, tales como metanol, que solucionarían el problema del almacenamiento, pero además necesita otros catalizdores
- existen problemas en la reducción del oxígeno, ya que los catalizadores utilizados no acaban de funcionar al 100 %
Como introducción creo que es suficiente, pero en todo caso se admiten preguntas y se insistirña de manera concreta en próximas entregas.